Diarrea

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La quimioterapia y la radioterapia afectan principalmente a las células que se dividen con rapidez, como las del revestimiento de los intestinos grueso y delgado. Un número elevado de dichas células muere, lo cual provoca que en los días y semanas posteriores el tubo digestivo no funcione de forma eficaz, con lo que el cuerpo no absorbe bien las grasas, los derivados de la leche, las sales biliares, los minerales, las vitaminas y el agua.

 

La agresión a las células del tubo digestivo provoca diarrea, con lo que los alimentos pasan muy rápidamente por los intestinos que no tienen la oportunidad de absorber los alimentos. Además los nutrientes no pueden cruzar la pared intestinal dañada y la producción de enzimas, especialmente de lactasa, se reduce o se detiene completamente, produciendo una intolerancia a la lactosa. Esto significa que el cuerpo no puede absorber un azúcar de la leche que se llama lactosa; además de la leche, los productos derivados de la leche (como el queso y los helados) y las comidas en que se añade leche pueden contener lactosa. Para algunas personas, los síntomas de la intolerancia a la lactosa (gases, retortijones, diarrea) desaparecen unas cuantas semanas o meses después de finalizar los tratamientos. Para otras, pueden ser permanentes y necesitar un cambio en los hábitos dietéticos.

 

La radioterapia provoca estos efectos al producir una inflamación importante del intestino (enteritis rádica). La enteritis por radiación es un trastorno de los intestinos grueso y delgado que ocurre durante la administración de radioterapia al abdomen, la pelvis o el recto, o después de dicha terapia. Tanto el intestino grueso como el delgado son muy sensibles a la radiación; el daño provocado a los tejidos normales aumenta cuanto más altas son las dosis de radiación y, como la mayoría de los tumores situados en el abdomen y la pelvis necesitan dosis elevadas, la aparición de enteritis es probable. Los síntomas de la enteritis normalmente mejoran 2 ó 3 semanas después de finalizar el tratamiento.

 

La quimioterapia es la responsable más habitual de la diarrea y de los problemas de absorción de alimentos asociados en los pacientes con cáncer, la severidad de la diarrea depende del tipo de quimioterapia y de la dosis y puede durar hasta 2 semanas; la terapia biológica, como el interferón y la interleuquina puede empeorar la gravedad de la diarrea cuando se asocia con la quimioterapia. Cualquier cirugía que conlleve la extirpación de una parte del estómago o de los intestinos interferirá con la absorción de líquidos y nutrientes, como en el síndrome de “dumping” que ocurre cuando se extirpa parte del esto